Llevabas tiempo malita, yaya. Ayer, cuando mamá me llamó al llegar a Barcelona, a tu casa, ya me dijo que no volverían a casa como tenían pensado. Estabas peor y preferían quedarse.... por si acaso. Cuando me acosté lo hice con el presentimiento de que sería tu último día con nosotros.... y así ha sido. Esta mañana a las 8 nos ha despertado el teléfono. Era de nuevo mamá, para decirnos que acababas de morir.
Sé que es ley de vida, alfin y al cabo el martes celebraste con un café con leche tu 91 cumpleaños, pero no por eso duele menos el saber que no podré verte nunca más, que no volveré a reírme contigo y tus gracias, que no volverás a contarme batallitas de cuando eras joven, o de cuando papá y los tíos eras jóvenes....
Sé que esto estaba anunciado hace mucho y que era sólo cuestión de días, pero nunca se está preparado para ver marchar a alguien, especialmente si es alguien a quien se quiere tanto como te quería a ti, yaya.... Hoy es un día triste, pero por otro lado me alegro de que por fin hayas dejado de sufrir. Todos vamos a descansar, pero tú la primera. Por fin has dejado de sentir esos dolores que te hacían hasta llorar....
Puede parecer extraño, pero lo único que me relaja de verdad es cocinar. Eso siempre me ayuda a echar todos los nervios fuera, y estas últimas 3 semanas han sido de nervios, de esperar todos los días una llamada que nunca llegaba.... hasta hoy.Necesitaba algo que me ayudase a olvidar un ratito, que me permitiese mantener la cabeza ocupada para así dejar de llorar un rato..... y me he decidido por
esta receta.
Pero ya sabes que no me gusta hacer las recetas así, tal cual y al final siempre las acabo tuneando.... Hoy no podía ser menos y aunque los cambios han sido mínimos, la receta ha quedado así:
- 180 g. de mix B de Schär + 50 g. de mandioca.
- 200 g. de agua.
- Un dado de levadura fresca.
- 20 g. de aceite de oliva.
- 1 pizca de sal.
- 1 pizca de azúcar.
- 1 cucharadita de goma xantana (prescindible).
En un vaso pones 100 g de agua tibia, la levadura y la pizca de azúcar y lo dejas espumar un rato.
Mientras, en un cuenco mezclas las harinas, la sal, los otros 100 g de agua, el aceite y la goma xantana.
Añades la levadura espumada y mezclas bien hasta que quede una masa más o menos uniforme (la he mezclado a mano y no ha quedado muy fina, pero el resultado no está nada mal).
Con las manos enaceitadas formas los panecillos y les das la forma que quieras. Luego los rebozas con harina de arroz y los dejas en la bandeja en que vayas a hornearlos. Han salido 6 bollitos. Éstos:
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| Preparados en la rejilla. |
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Una vez formados todos los metes al congelador porque la masa es muy blandita y por su propio peso se chafarían. Mientras, precalientas el horno a 200º. Cuando ya está caliente sacas los panecillos del congelador y los metes al horno. Estaban así:
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| No es que hayn crecido mucho.... ni poco; están igualitos. |
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Por último horneas el pan unos 25 minutos y tendrás panes así:
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| Recién sacados del horno. |
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| Después de sacudir la harina. |
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| ¡Y qué miga! |
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Lo mejor de todo ha sido darle un mordisco y saborearlo.... Está delicioso. Eso sí, el próximo día doble hornada en el horno grande, y con cachariito de agua, porque han quedado excesivamente tiernos.... les falta el crujiente del vapor (no lo he puesto porque el horno pequeño es eso, pequeño).
Abrazos pretos y besicos a puñaos.
Edición: "gracias" a mi despiste acabo de condenar al fracaso el pan de Rosa González.... y es que puse que se mezclaba el agua, la levadura Y LA SAL. Ya lo he corregido.... Si es que no se puede escribir aquí sin estar con los 5 sentidos al tanto....